Buenas tardes compañeros y compañeras,

A punto de cumplir 32 años, se completa una etapa que ha durado exactamente la mitad de mi vida. Con 16 años me subí a esta experiencia llamada arbitraje y desde entonces he ido añadiendo a mi forma de ser una serie de valores, responsabilidades y decisiones que han marcado mucho de la persona que soy hoy.

Llevo años pensando en como llegaría este momento, pero con la inercia de un último año lleno de actividad y casi dejándome llevar observo como hoy 1 de junio de 2016 llega mi siguiente parada, me bajo aquí, me toca despedirme. Os anuncio mi retirada del arbitraje de baloncesto.

No puedo hacerlo en un momento más adecuado. Pletórico, lleno de energía para continuar una nueva etapa en este viaje. Aunque por edad podría haber seguido algún tiempo más, me voy como árbitro de liga EBA y LF2, en lo más alto a lo que he conseguido llegar, tengo la sensación de que me voy por la puerta grande, me voy feliz.

Me llevo compañeros que ya estaban en este tren cuando yo llegué y otros que se han ido subiendo y bajando a lo largo de los años. Pero me voy además con un tesoro, amigos, con los que se en un futuro nos reuniremos en el destino hacia el cual continuo a partir de hoy.

Dejo mi sitio para que alguien lo ocupe pero no solo porque me voy, es mi responsabilidad cedérselo, igual que la suya seguir disfrutando de su viaje y espero que lo haga tanto como lo he hecho yo e igual que todos los que continuáis en el tren.

Compañeros y compañeras, quiero agradeceros los buenos ratos, todos sabemos cuales son. Los buenos partidos, las risas, esa complicidad en la pista, los ascensos, los viajes, campeonatos, las cenas…

También quiero agradecer la labor de los responsables y técnicos que he tenido durante todos estos años, tanto en la Federación Galega como en la Federación Española, por dedicar vuestro tiempo a formar a los demás en una labor no siempre agradecida ni valorada, vosotros sois los maquinistas de este tren.

Pero hay cinco personas a las que les debo todo. Ellos son mis padres, mis hermanos y mi mujer. Porque todos ellos me han dado su tiempo para poder dedicarme a esta actividad, cada alegría compartida en los buenos momentos, cada ánimo en los momentos bajos, cada cosa que no hice con vosotros o en la que no os pude ayudar, todo lo invertido para que yo pudiese tener más tiempo.

Reordeno pues, ese tiempo para poder dedicárselo a todos ellos y a los que vendrán, a mi profesión, a mis amigos y a la persona que más he descuidado en los últimos años, a mi mismo.

Ya fuera de metáforas o paralelismos, seguiremos viéndonos, en las pistas, en la calle, en la playa, donde sea, y de corazón espero que durante vuestro viaje lo estéis pasando bien.

Luis Miguel Estévez Estévez “Camiña”