Hace tres días fallecía en su domicilio de Ourense José Posada, el creador del Marron Glace.

José Posada (Foto de El País)

Lo conocí y traté personalmente durante mi etapa de trabajo en el cooperativismo gallego, en un momento en el que me introduje en el mundo de las castañas ya que ayudaba a un grupo de emprendedores de la zona de A Gudiña a analizar la posibilidad de montar una cooperativa en torno a este producto. Esto me llevo a contactar con varias empresas del sector y lógicamente con sus representantes. De un mundo que siempre había pasado desapercibido para mi descubrí la cantidad de posibilidades comerciales que tiene la castaña, fruto que muchas veces se pierde en los suelos de los montes gallegos por no disponer de una infraestructura de recogida y aprovechamiento. Además, redescubrí el potencial que tiene nuestra tierra, enamorándome de los bellos parajes del oriente ourensano en las visitas de trabajo a «soutos» escondidos en la inmensidad de la naturaleza.

José Posada me recibió un caluroso día de verano de 2011 en la primera toma de contacto que tuve con él para presentarle mi trabajo. Es muy curiosa la exposición de productos que tiene la empresa en su hall, con un montón de formatos adaptados a todos los países en los que ha estado. Días después visitaba su fábrica junto al grupo de emprendedores, que personalmente nos enseñó mientras nos explicaba el funcionamiento de su negocio, protegiendo a la vez la intimidad de sus secretos, plasmado esto en la órden de no sacar ninguna foto en «su casa».

La última vez que lo traté y conocí mejor fué en un Encuentro Internacional de la Castaña, en Bragança (Portugal) en la misma época, en donde compartí mantel con él, otros empresarios gallegos del sector y miembros del grupo de emprendedores con los que había acudido al evento, en la multitudinaria cena que cerraba la primera jornada. Dicho grupo despedimos la noche charlando en una taberna de la majestuosa fortaleza-castillo de la localidad, que con su iluminación nocturna evocaba un ambiente mágico.

En medio de una turbulenta situación económica, en la que se destruyen puestos de trabajo todos los días, es señalado despedir a los pocos que los creaban. Se va un gran emprendedor de Ourense, visionario del mundo de la castaña que supo innovar un fruto de la tierra y convertirlo en un producto muy valorado, aquí y en todos los países en los que aterrizó con su empresa.

José Posada, DEP.